Abrió la puerta y me invitó a pasar. Ella tenia los pezones dilatados, visibles, apetecibles; sabía a lo que había ido y no tenía problema, ni dudas, ni miedos y mucho menos preguntas.
Llegamos a la puerta de su habitación, durante el camino no dijimos nada. Yo no hice otra cosa que mirarla y recordar su cuerpo desnudo. Ella no dejaba de seducirme con el movimiento de su larga cabellera, el balanceo de su cadera y la vibración de sus nalgas.
Hace algunos años que no hablábamos, pero al oír su cálida voz , tuve la seguridad de que podría ser mi cómplice. El día era el oportuno, tenía mi coartada planeada desde hace días. Su departamento parecía un buen lugar, acordamos la hora y colgamos. Esta ocasión no habrían ataduras . Sería su víctima y nadie lo sabría. Su silencio la liberaría de culpa. la culpa sería solo mía.
los dos sentados en su cama aguardamos en silencio. traté de mirarla a los ojos, pero su escote me distrajo. En seguida se acostó y se cubrió con la única cobija de su cama, aseguró que aun tenia sueño. Los sábados eran sus días de descanso y le gustaba dormir hasta pasadas las 10 am. apenas eran las 7 am . Su cansancio era comprensible.
Pensé en marcharme, mi cómplice no tendría la energía necesaria . Entonces vi caer su blusa, lo que me pareció una invitación a la lujuria... delicadamente la asistí para despojarse de su pantalón y preparé mis labios para su ropa interior, cosa que no había. Ella desnuda en un lado de la cama y yo en el otro aun vestido, victima de mi conciencia.
Si pasó o no ya no importa. Todo es parte del pasado. Ella continuó inocente o tal vez no, y yo.. pues continuo siendo yo. Nada ha cambiado a fin de cuentas todo es parte del pasado .
Si pasó o no ya no importa. Todo es parte del pasado. Ella continuó inocente o tal vez no, y yo.. pues continuo siendo yo. Nada ha cambiado a fin de cuentas todo es parte del pasado .
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